Marisol Casas :: Blog :: La Pedagogía del oprimido de Paulo Freire

June 12, 2008

Ha pasado una década sin contar con la presencia física de Paulo Freire y las ideas del expositor más importante de la Pedagogía social  siguen siendo  vigentes hasta nuestros días, al aportar una nueva forma de concebir los métodos educativos tradicionales, adaptándolos a las circunstancias que rodean al educando con un fin especifico la alfabetización de cientos de campesinos brasileños, que para aquellas épocas era difícil de concebir.

Es importante que los pedagogos revaloremos las ideas de  tan excelso y notable maestro para proyectarlas a nuestra sociedad excluyente y carente de bases  y principios educativos hacia la población rural de México. Por lo que se retoman las ideas fundamentales de este autor, que dieron paso a la aplicación del derecho universal al que todo humano tiene y debe poseer: la educación.

Cultura PopularLa  Pedagogía de Paulo Freire es un método de cultura popular cuya finalidad inmediata es la alfabetización, y su dimensión más amplia es la educación como práctica de la libertad. La experiencia de los círculos de cultura muestra que el alfabetizado, al comenzar a escribir, no copia palabras sino expresa juicios.; al darles forma escrita va adquiriendo conciencia de su participación en la historia.

La Pedagogía del oprimido, como Pedagogía humanista y libertadora, tendrá dos momentos distintos aunque relacionados. El primero, en el cual los oprimidos van descubriendo el mundo de la opresión y se van comprometiendo, en la praxis, con su transformación y, el segundo, en que una vez transformada la realidad opresora, esta pedagogía deja de ser del oprimido y pasa a ser la Pedagogía de los hombres en proceso de permanencia de liberación.

Freire en su libro la Pedagogía del oprimido nos muestra como la relación educador-educando es una relación de naturaleza fundamentalmente narrativa, discursiva y disertadora, donde la  tónica de la educación es fundamentalmente narrativa,  la tarea del educador es “llenar” a los educandos con los contenidos de su narración y la característica de la educación disertadora es la “sonoridad” de la palabra y no su fuerza transformadora.

NarraciónLa narración, cuyo sujeto es el educador, conduce a los educandos a la memorización mecánica del contenido narrado. Más aún, la narración los transforma en “vasijas” que deben ser llenadas por el educador, de este modo la educación se transforma en un acto de depositar en el cual los educandos son los depositarios y el educador quien deposita, llamada por Freire la concepción “bancaria” de la educación, en que el ultimo margen de acción que se ofrece a los educandos es el de recibir depósitos, guardarlos y archivarlos. La educación debe comenzar por la superación de la contradicción educador-educando. Debe fundarse en la conciliación de sus polos, de tal manera que ambos se hagan, simultáneamente, educadores y educandos.

La educación bancaria mantiene y estimula la contradicción, si el  educador es quien sabe, y si los educandos son los ignorantes, entonces el primero debe entregar y trasmitir su saber a los segundos. Dentro de la educación bancaria los hombres son vistos como seres de la adaptación, del ajuste. Cuanto más se les imponga pasividad, tanto más ingenuamente tendrán a adaptarse al mundo en lugar de transformarlo.

El problema radica en auténticamente es peligroso; el extraño humanismo de esta concepción bancaria se reduce a la tentativa de hacer de los hombres su contrario -un autómata-, que es la negación de su vocación de ser más, dentro de esta visión las personas son ya seres pasivos, sólo cabe a la educación apaciguarlos y más aún adaptarlos al mundo. Así, cuanto más se adaptan las grandes mayorías a las finalidades que les sean preescritas por las minorías dominadoras, mayor será el poder de estas minorías.

Tal superposición, rasgo fundamental de la concepción “educativa freeriana”, la sitúa una vez más como práctica de la dominación. De ésta, que se basa en una falsa comprensión de los hombres a los que reduce a meros objetos.  Cuando por un motivo cualquiera los hombres sienten la prohibición de actuar, cuando descubren su incapacidad para desarrollar el uso de sus facultades surge el sufrimiento. Entonces nace la posibilidad de reponer su capacidad de acción.

¿Puede hacerlo? ¿Cómo?  De un modo de someterse a una persona o grupo que tenga poder e identificarse con ellos. Por esta participación simbólica en la vida de otra persona, el hombre tiene la ilusión de que actúa, cuando en realidad, no hace sino someterse a los que actúan y convertirse en una parte de ellos. En los oprimidos se encuentra este tipo de reacción en las manifestaciones populistas.

EducandosLa educación como practica de la dominación, al mantener la ingenuidad  de los educandos, lo que se pretende, dentro de su marco ideológico, es indoctrinarlos en el sentido de su acomodación al mundo de la opresión. Lo que la instrucción actual debería hacer es empezar a discutir sobre como una persona llega a ser o es libre  y no empezar por alinearlos o mantenerlos en la alineación. La liberación autentica no es un cosa que se deposita en, los hombres que es la humanización en proceso. Es praxis, que implica la acción y la reflexión de los hombres sobre el mundo para transformarlo.

El antagonismo entre las dos concepciones, la “bancaria”, que sirve a la dominación, inhibe el poder creador de los educandos y la problemátizadora de carácter auténticamente reflexivo, implica un acto permanente de descubrimiento de la realidad que sirve a la liberación. La primera mantiene la contradicción educador-educandos, la segunda realiza la superación.

La “bancaria”, por razones obvias, insiste en mantener ocultas ciertas razones que explican la manera como están siendo los hombres en el mundo y, para esto,  mitifican la realidad. La problematizadora, comprometida con la liberación, se empeña en la desmitificación, por ello, la primera niega el dialogo en tanto que la segunda viene en él la relación indispensable con el acto cognitivo, descubridor de la realidad. La primera es asistencial, y la segunda es crítica.

Freire observo en las desigualdades una nueva manera de enseñar y cuestionar el quehacer pedagógico, y  lo que se puede concluir es lo siguiente: educar por clases sociales o educar para todas las clases sociales. Más que una respuesta una invitación a la reflexión.

Palabras clave: Concepción bancaria, Educación, Freeriana, Freire, Narración, Pedagogía del oprimido

Enviado por Marisol Casas

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